Cátedra Análisis Sociopolítico.

El impacto de las políticas públicas dentro de la sociedad está determinado en un primer momento por la intención del Estado de intervenir, adecuar o regular una situación específica de acuerdo con a lo que Roth Deubel (2002) entiende como reglas de juego las cuales son los textos jurídicos, creación de organizaciones que interactúan entre sí mediante canales políticos desarrollados para este enlace; todo esto es necesario para empezar a dimensionar la importancia de las políticas públicas. 

En este sentido, Para mencionar la intención de las políticas públicas es pertinente hacer referencia a su aplicabilidad desde su perspectiva teleológica que en palabras de Roth-André en su texto “discurso sin compromiso” (2006) hace referencia:

Las políticas públicas constituyen las herramientas desarrolladas por el Estado para favorecer y garantizar el cumplimiento y el respeto a estos derechos (humanos) considerados como bienes públicos fundamentales constitutivos de una sociedad democrática. Por tanto, la formulación y la implementación de las políticas públicas deberían estar diseñadas en función de su utilidad para acercar a la sociedad a estos objetivos. Igualmente, la evaluación de estas debería realizarse con base en idénticos criterios de igualdad, justicia y dignidad. (Roth-André, p. 60)

Es decir, las políticas públicas parten de un principio que rige la necesidad de favorecer a una sociedad desde una óptica valorativa en clave de necesidades desde una integración ciudadana en función de coadyuvar en la solución de una problemática que les afecte o ponga en riesgo. En este orden de ideas, el recurrir a una posición situada para el desarrollo de una política pública desde el apartado de lo contextual, supone, en conclusión, la vigencia de la inscripción del desarrollo de unas acciones que dirijan las fuerzas de la institucionalidad para suplir las necesidades que han desbordado el poder ciudadano y refieren el aporte del referente de lo “político” o “gobernabilidad”  al que alude  Pulido Chaves, (2001) quien parte de igual manera, de unos “consensos alrededor de las satisfacción de unas necesidades y demandas de la sociedad para garantizar la adhesión ciudadana”  

Así mismo, es imperativo hacer mención del contenido de las categorías ideológicas que alberga este hecho, pues determinados por el corte gubernamental se puede inferir las posturas que demarcan el camino de una política pública, su gestión, gobernabilidad y estructura de su carta de navegación a través de los planes de desarrollo. Pues en su hermenéutica están implícitas los referentes a los que de manera objetiva priorizará a partir de contexto y elementos hegemónicos a los que deba responder.

…De esta manera, el ejercicio del gobierno puede ser entendido como una fase del proceso más amplio de gestión política que incluye las pugnas por la hegemonía y el ejercicio del poder libradas en los diversos escenarios de la lucha política (Pulido 2001 p. 1).

En países como los de América Latina, parte de lo que se implementa en el marco de las políticas públicas responden a intereses globales desde una óptica de mercado, impactando aspectos desde el carácter financiero, como el social o educativo como lo define Myriam Feldfeber.  determinando las líneas de inversión pues deben responder a “reglas fiscales” que, a su vez, están supeditadas a criterios  corporativos a lo que se les giran pagos de deuda, o recursos públicos, reduciendo el margen de acción para suplir las necesidades que afectan a la sociedad de una nación, conllevando a la “priorización” para su atención, afectando a las personas en el ámbito nacional y regional en general. Pues como lo menciona Pulido, a pesar de la búsqueda de la implementación de acciones descentralizadas, la burocracia y la centralización del poder, limitan el accionar político de las regiones “esto significa que las políticas publicas locales dependen sustancialmente de los recursos nacionales para ser llevadas a la práctica” (pulido 2001 p. 8)

Es así, como Martha Nussbaum en su texto “sin fines de lucro” (2010) ilustra desde la crítica, cómo afectan estas posturas la estabilidad de las democracias pues hay un intervencionismo externo que direcciona el poder de la política en estado en particular:

“por lo tanto, producir crecimiento económico no equivale a producir democracia, ni a generar una población sana, comprometida y formada que disponga de oportunidades para una buena calidad de vida en todas las clases sociales” (Nussbaum p. 36, 2010).

Se nos ha revelado el camino para el desarrollo desde una perspectiva económica que se dispersa en todos los ámbitos de la sociedad, bajo la premisa del crecimiento económico que a la postre, no es un referente generalizador de bienestar, fortalecimiento de la democracia o un mejoramiento de la calidad de vida de los conciudadanos. Todo enmarcado en un discurso plagado primero, de neoliberalismo y segundo, la convergencia de un estatus quo hegemónico, que pareciera sostener  un sector de la sociedad. Aun sabiendo que este tipo de comportamientos lo que hace es debilitar las instituciones del estado en sí mismas, pues reducen su capacidad de acción y ejecución de programas y políticas publicas que conlleven a generar mejores condiciones sociales para las personas.

Una línea que aborda Myriam Feldfeber en su apartado; “estado y reforma educativa: la construcción de nuevos sentidos para la educación en la república en la Argentina”.  Donde hay una “mercantilización” de los espacios sociales, incluyendo los educativos, planteando  que el  sector privado, puede suplirlo. Y es aquí donde cuestiona el hecho que los asuntos públicos se privaticen y, por lo tanto, lo privado pasa a ser de interés público. (Feldfeber 2003). Dando así, un nuevo orden a la concepción  de lo público por lo privado

 Una paradoja que según pulido se sitúa en el paradigma privatista, “caracterizado por utilizar el modelo de la empresa privada como punto de referencia para el desarrollo del sector público, olvidándose que este no esta eficiente y eficaz como se cree”. (Pulido 2001 p. 9) Este proceder, desvía las posibilidades de la estructuración de un accionar político eficiente que propenda desde un sentido positivo, quizás ligado a los idealismos, a referir el diseño de políticas que verdaderamente respondan al interés de las personas, desde su contexto, con un empoderamiento institucional del estado que garantice su “autonomía no solo desde el ámbito nacional si no que desde las localidades también surja elementos participativos y capaz de ello. Aludiendo a las virtudes de lo público, donde objetivamente no se le desprestigie: “modelo homogéneo regulado, organizado, sostenido y financiado por el Estado, asociada a un proyecto de integración social  -  utopía del ascenso social, espacio de materialización de derechos de ciudadanía (Feldfeber  2003 docplayers. es)

La dicotomía de la participación ciudadana posee una perspectiva reduccionista que le refiere un proceder meramente eleccionista que le impide emerger a posturas más críticas del rol ciudadano en la construcción de esta. además, de ser un veedor eficiente de la administración publica. Un ejemplo son los planes de desarrollo:

En general los planes de desarrollo, destinados a ejecutar los planes de gobierno, exigen ahora un relativamente alto componente participativo e implican, por lo tanto, una buena dosis de concertación con a sociedad civil y con las fuerzas que haya contribuido con el triunfo electoral (pulido 2001 p. 12)

En esta misma línea, podemos decir que el efecto de producir políticas públicas, demarcan dos líneas, una plagada de elementos quizás un poco mas objetivos “de repartir los beneficios del desarrollo en el conjunto de la sociedad y el más común, desde una postura quizás posmodernista en un sentido metafórico construido como un meta relato y que, para Pulido es el que “históricamente no ha dado resultados” sobre todos para aquellos grupos discriminados o subordinados

La función publica debe concebirse, entonces como un complejo de acciones institucionales y políticas que se estructuran mediante el juego de acciones y reacciones que caracteriza la formación de consensos y disensos. (Pulido 2001 p.  5)

El dilema entonces radica en lo que Feldfeber en referencia a Arendt, (1993) hace sobre el cuestionamiento de la política moderna a causa del alejamiento que provoca sobre el ciudadano, donde no lo empodera en el poder de decisión y solo lo transforma en cliente.

Es así, como se despliega del discurso de privatización, en la individualización de lo social, se exalta la noción del individuo,            como respuesta a la crisis del estado de bienestar, de acuerdo a Bauman (1993) “la individualización es destino y no una elección”. Las condiciones, carencias, riesgos, sociales, ya que producen socialmente, los debe asumir el individuo, es responsable de enfrentar estas condiciones, como consecuencia de esta procesos los éxitos y fracasos son atribuidos al individuo aumentando las desigualdades sociales. “El que es pobre es pobre por que quiere”                                                                                

Es así como estructurar políticas públicas perdurables en el tiempo se hace complejo dado el carácter subjetivo de los sujetos que la lideran, pues están permeados por su militancia o sesgo ideológico lo que implica que de alguna manera las políticas públicas están sujetas a un hecho político en la sociedad (politics) que representan ciertos intereses. Es por esto, que tener la capacidad de atender las necesidades de los colectivos sociales es supremamente complejo pues pueden resultar pretensiones para renunciar a intereses propios o ajenos a la causa política per se, para priorizar a quienes son lejanos a sus postulados. 

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